



Expertos advierten que la exposición de datos personales en plataformas digitales aumenta el riesgo de fraudes, robo de identidad y ataques de ingeniería social.
Cada búsqueda en internet, publicación en redes sociales, registro en una aplicación o compra en línea deja un rastro. Esa información, conocida como huella digital, se ha convertido en uno de los principales insumos para los ciberdelincuentes, quienes la utilizan para construir perfiles de sus víctimas, ejecutar campañas de phishing cada vez más creíbles e incluso cometer fraudes financieros o suplantaciones de identidad.
La preocupación no es menor. De acuerdo con el más reciente informe del Centro Cibernético Policial, durante 2025 y lo corrido de 2026 Colombia ha mantenido una alta incidencia de delitos informáticos, siendo la suplantación de identidad, el acceso abusivo a sistemas y el hurto por medios informáticos algunas de las modalidades con mayor crecimiento. A esto se suma que, según el estudio Data Breach Investigations Report 2026 de Verizon, el factor humano está presente en el 62 % de las brechas de seguridad, principalmente por engaños, robo de credenciales y errores de los usuarios.
Según la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entre 2020 y 2026 la entidad recibió más de 40 mil 300 denuncias por suplantación de identidad en Colombia, un fenómeno que la propia autoridad ha calificado como persistente y de alto impacto. En este contexto, los expertos de SISAP advierten que gestionar la huella digital y limitar la información personal disponible en línea se ha convertido en una medida clave para prevenir fraudes, robos de identidad y otros delitos informáticos.
"Hoy el mayor riesgo no siempre proviene de un ataque sofisticado, sino de la enorme cantidad de información que nosotros mismos dejamos disponible en internet. Cada fotografía pública, dato de contacto, lugar que frecuentamos o información laboral puede convertirse en una pieza que los delincuentes utilizan para construir ataques altamente personalizados", explica José Amado, gerente de identidades digitales de SISAP.
Colombia, un blanco cada vez más atractivo
Amado advierte que los ciberdelincuentes ya no necesitan vulnerar complejos sistemas para obtener información. En muchos casos basta con consultar perfiles públicos, bases de datos filtradas o información compartida por los propios usuarios para diseñar campañas de fraude.
Esta información suele utilizarse para:
"Los delincuentes digitales trabajan como investigadores. Entre más información encuentran sobre una persona, mayores son las probabilidades de que un fraude resulte exitoso. Por eso la protección de la identidad digital debe convertirse en un hábito cotidiano y no únicamente en una preocupación cuando ocurre un incidente", señala José Amado.
Antes de tomar cualquier medida, conviene entender algo básico: la huella digital no es igual para todas las personas, y por lo tanto tampoco lo es la forma de gestionarla. Cuanto más visible es alguien, mayor es la cantidad de información disponible sobre esa persona y más deliberados son los intentos por atacarla. Por eso el primer paso no es limpiar, sino evaluar qué tan expuesto está usted.
Cinco acciones para reducir la huella digital
Frente a este panorama, los expertos de SISAP recomiendan adoptar medidas sencillas que pueden disminuir significativamente la exposición de información personal:
1. Revise qué información aparece sobre usted en internet.
Buscar periódicamente su nombre completo en buscadores permite identificar datos personales, fotografías, publicaciones antiguas o información que quizá ya no debería estar disponible públicamente.
2. Controle los permisos de las aplicaciones.
Muchas aplicaciones conservan acceso permanente a ubicación, contactos, cámara o micrófono sin que sea necesario para su funcionamiento. Revisar estos permisos periódicamente reduce riesgos innecesarios.
3. Ajuste la privacidad de sus redes sociales.
Evite que cualquier persona pueda conocer su dirección, número telefónico, rutina diaria, lugar de trabajo o información de familiares.
4. Elimine cuentas y servicios que ya no utiliza.
Cada cuenta olvidada representa una posible puerta de entrada para un atacante, especialmente si utiliza contraseñas antiguas o repetidas.
5. Controle las cookies y el rastreo en su navegador.
Gran parte de la información que se acumula sobre usted no proviene de lo que publica, sino del rastreo invisible mientras navega. Rechace las cookies no esenciales, utilice un navegador o extensiones que bloqueen rastreadores de terceros y revise los permisos que otorga a los sitios web. Estos perfiles de comportamiento, cuando se filtran o se comercializan, pueden terminar siendo insumo para campañas de fraude e ingeniería social altamente dirigidas.
"La identidad digital se ha convertido en uno de los activos más valiosos de cualquier ciudadano. Protegerla requiere pequeños cambios de comportamiento que pueden marcar una gran diferencia frente al fraude y al robo de información", concluye José Amado.
La transformación digital ha facilitado el acceso a servicios, transacciones y comunicación, pero también ha incrementado la cantidad de información personal disponible en internet. Para los especialistas, reducir la huella digital ya no es una práctica reservada para expertos en ciberseguridad, sino una medida de prevención que debería formar parte de la rutina de cualquier usuario.
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05.08.26 9:55
